Análisis de Temporada 2023 – 2024
Exportadores y agricultores chilenos concuerdan que en términos generales fue una buena temporada para el arándano nacional, pero se debe poner especial atención en mejorar la calidad de la fruta.
El Comité de Arándanos de Frutas Chile indicó que la campaña la temporada de exportaciones finalizó con un volumen sobre las 86.000 toneladas de arándanos (siendo la estimación inicial de 82.300 toneladas), evidenciando un alza respecto a la estimación inicial. Pero no sólo este factor debe tomarse en cuenta para evaluar seriamente el panorama agrícola del arándano en nuestro país.
Las exportaciones terminaron con volúmenes por sobre lo estimado porque, ante la expectativa de mayores precios, se envió más fruta, pero esta no cumplía con la calidad esperada por los clientes y consumidores. Como Perú venía a la baja en sus cosechas estimadas, Chile tomó impulso y se abrió espacio en distintos mercados, iniciando la campaña con precios elevados que posteriormente bajaron sostenidamente.
El fenómeno de El Niño también tuvo un impacto significativo en la temporada recién finalizada, ya que provocó una disminución de las temperaturas en la primavera, lo que retrasó significativamente la llegada de los volúmenes previstos. Algunas variedades tuvieron bajas en su productividad, pero esto fue compensado por variedades que sí lograron su potencial.
Comercialmente, se podría separar la temporada en dos etapas, hasta diciembre de 2023, el mercado resistió el aumento de los volúmenes que venían llegando de Chile y Perú comparado con temporadas anteriores. Pero a principios de 2024, es decir, específicamente para las exportaciones de enero y febrero, se evidenció la saturación de mercados con mucha fruta, pero con problemas de calidad, lo que se tradujo en menores retornos.
Este contexto puede resentir aún más el panorama agrícola, si tomamos en cuenta que durante los meses de otoño e invierno Chile se encuentra en el mercado con bastante fruta de México, Perú y Marruecos, países que producen arándanos con mejor calidad respecto a la media nacional, lo que hace más difícil transar la fruta chilena en el extranjero.
Esta es una realidad que se repite hace varias temporadas, y a medida que estos países sigan creciendo y fortaleciendo sus industrias agrícolas, va a ser indispensable ser más consistentes y exigentes con la fruta de exportación, para poder conseguir retornos razonables.
¿Qué podemos hacer ante este panorama?
Los problemas de la calidad en el fruto exportado es un tema central para la industria, desafío en que la integración de conocimiento, innovación son claves para mantener la competitividad y seguir teniendo una buena participación en el mercado global.
Existen productores que no cuentan con apoyo tecnológico, conocimiento y experiencia, para trabajar adecuadamente con determinadas variedades de acuerdo con su zona productiva, siendo una realidad nacional que a corto plazo debería ser revertida.
Es fundamental tener la certeza que se está plantando la variedad correcta y en la zona apropiada, un error al plantar la variedad equivocada, puede tener consecuencias económicas desastrosas para el agricultor.
Por consiguiente, se debe internalizar la importancia de asesorarse adecuadamente antes de cultivar, e internalizar como práctica la debida la protección de los cultivos, resguardando las variedades de acuerdo a los eventos climáticos extremos que actualmente se están presentando.
Una buena estrategia para la productividad es entregar tempranamente al agricultor las herramientas de caracterización y manejo de las variedades que se están ofreciendo al mercado, capacitarlo y nutrirlo de herramientas y conocimientos que le permitan un adecuado crecimiento.
Un tema a tratar, implementar y desarrollar a mayor escala es el recambio varietal. Si bien en Chile los recambios varietales son menores, debido a los mayores tiempos en que una plantación logra llegar a su potencial y validarse, es una práctica que debería abordarse como medida para impulsar la competitividad. Variedades como Keepsake, IQ Berries y Apolo han logrado excelentes resultados en el mercado extranjero.
Las nuevas plantaciones en Perú, México y Marruecos integran en sus procesos la innovación en ingeniería genética, lo que impulsa producciones de excelente calidad, manteniendo y elevando los estándares, lo que fortalece aún más su presencia en el mercado.
Como país productor deberíamos adoptar sus buenas prácticas y hacerlas escalables. El progreso y la consolidación en un mercado tan rico como el arándano, requiere del uso de la innovación, la tecnología y la probada experiencia de expertos asesores en la ciencia del cultivo, que es tan milenaria como la agricultura misma, aplicando el conociendo tecnológico e integrando las variables del cambio climático, para lograr así cosechas de alta calidad y en volúmenes óptimos.